UA-56556569-1

- MENU PRINCIPAL

INTRODUCCION A LA CORRESPONDENCIA DIRIGIDA A LOS ESTADOS Y REPUBLICAS DE ITALIA



Las enormes posesiones heredadas por los Austrias una vez que asumen la Corona española hacen totalmente necesario establecer un sólido y poderoso sistema postal que permita la transmisión y recepción de las noticias que se produzcan en cualquier lugar de sus dominios. Para conseguir este objetivo contrataron a la familia Tassis que venía realizando con éxito esta labor en Europa desde finales del siglo XV. Dos fueron los ejes principales de comunicaciones sobre los que giraban las relaciones postales, el correo de Flandes que unía España con los territorios del Norte de Europa, y el correo con los Estados de Italia, que además del control del Milanesado y las posesiones en Sicilia, permitía el contacto con la máxima autoridad católica, el Papa. La necesidad de establecer de forma fija y regular una relación postal con Roma viene de la época de los Reyes Católicos, quienes ya en 1508 tienen un correo especial para sus relaciones con el Papado. Hacia 1580 Antoine Perrenot de Granvelle, hombre de confianza de Felipe II, establece un ordinario que con una periodicidad quincenal une Madrid con Roma pasando por Valladolid, Burgos, Vitoria, Irún, Toulouse, Lyon, Grenoble, Turín, Milán, Génova, Bolonia, Florencia, Orbieta y Roma. Esta Carrera a pesar de ser más larga tiene la ventaja de pasar por la ciudad de Lyon, el gran nudo de comunicaciones de esa época, con lo que el correo español consigue unas mejores relaciones con Paris y con sus territorios en los Países Bajos. 

A principios del siglo XVII, el Correo realizaba 12 viajes al año a Italia, saliendo cada cuatro sábados de la Corte y fue ampliando la frecuencia hasta llegar a 24 o 26 viajes a mediados de siglo. El tiempo de tránsito del Correo ordinario entre Madrid y Roma se estimaba entre 24 y 30 días dependiendo tanto de las inclemencias meteorológicas como de los diferentes conflictos bélicos acaecidos en el siglo XVII entre Francia y España, durante estas guerras las comunicaciones y relaciones postales entre ambos países cesaban, la correspondencia con destino a Italia cambiaba su itinerario normal por la vía terrestre, saliendo desde Madrid hacia Barcelona donde embarcaba rumbo al puerto de Génova desde donde seguía a su destino final por vía de tierra. Las relaciones postales de España con Italia siempre estuvieron sujetas a diversos Convenios firmados con Francia, país por el cual era necesario transitar para poder llevar la valija salvo momentos puntuales en que por conflictos bélicos no era seguro transportar el correo por suelo francés. La primera referencia a un acuerdo con Francia la tenemos en un Edicto Real francés de 25 de mayo de 1630 que otorga a los correos españoles la entera disposición de pasar de España a Italia, el de Italia a España.



1635, Nota de los días de partida de los Ordinarios de Roma para España.


Sin embargo, debido a los numerosos los abusos que se cometen en este itinerario postal, y con la intención de terminar con ellos gobernando Mariana de Austria por la minoría de edad del Rey Carlos II, se crea la Estafeta de Italia el 3 de julio de 1669 poniendo al frente de ella a D. Domingo Ulzurrun de Asanza quien desde hacía meses atendía desde Madrid la correspondencia dirigida a Flandes. Esta oficina centralizará la correspondencia generada en España con destino tanto a Italia como a Flandes, para desde aquí preparar y despachar las diferentes valijas postales con dirección a dichos territorios. En sentido inverso, las valijas de correspondencia se recibían en Madrid para desde dicho Oficio ser despachadas a las diversas ciudades españolas.

El 26 de julio 1670 se firma un nuevo Convenio para el intercambio de correos entre España e Italia a través de Francia, suscriben dicho acuerdo: Louvois, Maestro de Postas y Superintendente General de Correos de Francia; Assanza, Teniente del Correo Mayor del Rey de España y el Sr. Citadini, General de Correos del Estado de Milán. La oficina de cambio de entrada francesa desde España a Italia se sitúa en Oloron y la de salida en Pont de Beauvoisin, y viceversa la correspondencia desde Italia a España entrará en Francia por Pont de Beauvoisin y saldrá por Oloron.





Los correos empleados para el transporte de la valija española por territorio francés serán ordinarios de aquella nacionalidad, los Sres. Assanza y Citadini pagarán anualmente a Louvois 780 doblones por año por el servicio prestado. Se aprovechará la expedición postal que se realizará cada 15 días para incluir la correspondencia generada en España que tenga como destino en Francia las ciudades de paso de la valija española y lo mismo ocurrirá cuando la valija viaje en sentido contrario. El acuerdo se llevó a cabo sin mayores problemas, aunque se realizaron acusaciones mutuas y recriminaciones por retrasos y algún que otro tipo de fraudes. Gracias a un memorial de Domingo de Asanza fechado en 1670 podemos determinar las funciones a que está sujeto quien gestiona el Oficio de Correo de Italia, quien se obliga a “….hazer traer a estos Reynos las Bulas de Roma y Despachos de Italia pagándosele a razón de onzas como se pagan las cartas sin que de ninguna manera pueda pretender más derechos ni para ello serbirle de motibo el bolumen que hacen los dichos Privilegios o Bulas que ofreciéndose el que para algún negociante u otra persona particular aya muchas Cartas sencillas se hayan de pesar juntas y pagarse de ellas el porte a razón de onzas y no como cartas sueltas…”, por tanto queda patente que la correspondencia remitida desde Italia, o despachada hacia aquellos territorios es porteada a razón del peso, por onzas. 

El 24 de febrero 1680 se firma un nuevo Convenio entre Francia y España, esta vez sin el representante de Milán, para reafirmar el anterior de 1670.  No hay cambio, ni en las oficinas de cambio en Oloron y de Pont de Beauvoisin para las rutas y las condiciones de tránsito. El único hecho notable durante el período de aplicación del presente Convenio es que aumentan los pesajes de las valijas en Francia para evitar el fraude de que éstas transporten más peso que el referenciado en los correspondientes partes de aviso que viajan con el correo.


1695, Ruta de Postas en Italia, Giacomo Cantelli.


El número de correspondencia y paquetes de encargos que transportan los correos aumenta de forma considerable debido a la ampliación de expediciones postales y abaratamiento de los portes. Mil novecientas cartas de a una onza transportó a Roma un correo en 1682 el cual conducía a su vez diez arrobas de ropa y encargos denominados con el nombre de fagotes.


Inventario de ropa y cartas transportado el 12 de junio de 1682 por un correo español.


El 18 de diciembre 1696 nuevamente es rubricado un acuerdo para el intercambio de correos entre España e Italia a través de Francia, esta vez entre François Stoppany, Maestro de Correos del Estado de Milán y el Reino de Nápoles, por la parte española el Señor Assanza, responsable del Oficio de Correo de Flandes e Italia y Léon Pajot como representante de Francia, en nombre de Sir Claude La Peletier, Superintendente General de Correos y Postas de Francia. Dicho acuerdo es una renovación de lo pactado con anterioridad en el acuerdo de 1680 donde lo más relevante es que los intercambios postales en las oficinas de cambio tendrán lugar cada 8 días en vez de los 15 con que se venían efectuando. 

Estos representantes de los gobiernos de Francia, Italia y España volverán a negociar un nuevo acuerdo el 13 de abril de 1703 donde lo más destacable es que se prescinde del Oficio de cambio de Olorón para comenzar a realizar el intercambio de la valija de Italia por el Oficio de Perpiñán comprometiéndose a que el tránsito francés hasta Pont de Beauvoisin se realice en 4 días. Las continuas guerras en los estados europeos, los diversos períodos en que las epidemias afectaron a los territorios por donde debía de discurrir la valija para Italia junto a la falta de los diversos acuerdos llevados a cabo con los responsables de la Posta francesa hizo que muchas veces los correos dirigidos desde la estafeta de Italia, tanto ordinarios como extraordinarios, una vez llegados a Barcelona embarcasen en pequeños barcos para transportar la valija con la correspondencia por vía marítima hasta el puerto de Génova, una alternativa que representaba grandes peligros cuando las inclemencias meteorológicas eran adversas, desde donde se seguirá curso a los distintos Oficios de la posta española establecidos en los diferentes Estados y Repúblicas italianas.



Las primeras referencias postales sobre tarifas aplicadas a la correspondencia destinada a los territorios bajo soberanía española se basaban en el peso de los pliegos pagándose éstos por onzas “El ordinario de Italia se introdujo el año de mil quinientos y ochenta con color del servicio de Su Majestad y de la comodidad grande que se seguía a toda suerte de hombres de negocios con poder tener avisos frescos de las ferias y las otras partes para sus tratos y contratos y poderle dar ellos de los mismo a sus correspondientes conservándose y argumentándose por esta vía la contratación y correspondencia con mucho servicio de Su Majestad y bien universal de toda la república obligándose para este efecto de poner de aquí a Roma las cartas que escribiesen dentro de 25 días señalando para ello dos Reales y medio por cada onza, que antes no solía ser más de uno, y de Nápoles y Sicilia tres que antes era uno y medio…..”.


1663. Carta circulada de Madrid a Génova. 
Circulada por el ordinario de Italia hasta la ciudad de Génova. No presenta anotaciones de porte, consideramos que viajo en un pliego el cual fue tasado por peso en onzas. Fondo gráfico.



1679, 12 de mayo. Carta circulada de Madrid a Venecia. 
Circulada por el ordinario de Italia. Circulada por vía terrestre al año siguiente de la firma de la Paz de Nimega por el fin del conflicto bélico iniciado entre Francia y España en 1673. No presenta anotaciones de porte, consideramos que viajo en un pliego al cual fue tasado por peso en onzas. Fondo gráfico. 


En 1745, motivado por una baja en los valores que produce el Oficio de Correo de Italia, se establece un nuevo reglamento para la correspondencia con Italia. Desde España ésta será centralizada en el Oficio de Italia, en Madrid, donde se formarán tanto para los Oficios de Correo de Génova y Roma los pliegos necesarios separados por peso, (sencillas, dobles, onzas) para posteriormente ser contados, pesados y valorados para formar la correspondiente carta de aviso conforme a su número según el precio prevenido en la tarifa de aquellas postas, posteriormente se elaborará un pliego general de todos ellos para cada uno de estos Oficios. Las cartas con destino a Nápoles y Sicilia irán incluidas dentro del pliego que se despache para Roma.

Con toda la correspondencia que se junte en el Oficio de Barcelona, de la Corona de Aragón y lugares del tránsito desde Madrid se practicará el mismo método, al igual que en los Oficios de Génova una vez llegue allí la valija como en el Oficio de Roma. Cada uno de los Directores de estos Oficios de Correo, incluido el de Nápoles, deberá de responder tanto con dinero como con las cartas sobrantes de los cargos que resulten de los diferentes avisos llegados de los Oficios españoles. El Director de la posta de Roma dirigirá a Nápoles y Sicilia todos los pliegos que desde Madrid, Barcelona y Génova más los generados en su propio Oficio de lo que deberá dar razón cada cuatro meses. La vuelta de la correspondencia de Italia comenzará y será obligación del Director del Oficio de Roma donde se formarán los pliegos siguiendo el mismo método empleado. Junto a lo generado en su Oficio y lo recibido desde los Reinos de Nápoles y Sicilia procederá a preparar, por separación de pesos y Oficios situados en la Carrera: Génova, Barcelona y Madrid, los correspondientes pliegos, pesados y valuados, debiendo ejecutar con diligencia y remitirlo por medio de un extraordinario.

Una vez que la valija llegue a Génova se separarán los pliegos que sean para aquella República y se meterá en la valija lo generado en esa posta previamente preparado siguiendo el método expuesto para proseguir viaje con toda diligencia posible hasta Barcelona donde se separarán todas las cartas para aquel Principado y lugares de la Corona de Aragón, dirigiéndose lo allí generado por el mismo correo extraordinario hasta la Corte para que separadas todas las correspondencias dirigidas al ministerio puedan pasar las restantes inmediatamente al Oficio de Italia de Madrid a fin de que las reciba el público con la mayor prontitud posible. Una vez en Madrid se reconocerán los diferentes avisos generados por los Directores de los Oficios de Roma y Génova en cuanto a la separación, peso y valoración de lo que trae el extraordinario desde aquellos territorios a fin de cuadrar correspondientemente el valor de lo producido.

Desde el 1 de enero de 1738 hasta fin de diciembre de 1742 el Oficio de Correo de Roma generó para las arcas del Estado el valor de 153.622 Reales y 15 maravedíes, mientras que el Oficio de Génova aportó 119.449 Reales y 28 maravedíes. La necesidad de tener unas comunicaciones eficaces hizo que se realizaran importantes esfuerzos desde la metrópoli con sus territorios y posesiones, incluidas las diferentes Ciudades, Repúblicas y Estados en Italia, una voluntad por parte de los distintos gobernantes españoles que supusieron la evolución de los servicios postales coincidiendo con la mejor organización postal de entonces.
 


FUENTES BIBLIOGRAFICAS CONSULTADAS:

-. Anales de las Ordenanzas de Correos de España. Cruzada Villaamil, Gregorio. Años 1879-1890.
-. Les Relations de la France avec L`Espagne, de 1660 a 1849. Chauvet, Michèle. Bruns & Fils 2002.
-. El Correo en la España de los Austrias. Montañez Matilla, María. CSIC, Madrid 1953.

NOTA: Las imágenes mostradas pueden proceder de catálogos de subastas, de recursos gráficos que se encuentran de forma libre en la web o fondos gráficos de imágenes de colecciones de amigos, aunque he cuidado de hacer un uso correcto de las mismas, si consideras que en alguna he infringido tus derechos, comunícamelo y seguidamente serán retiradas.