Recientemente, en publicación especializada sobre
Historia Postal que edita la Real Academia Hispánica de Filatelia, se ha dado a
conocer un exhaustivo trabajo sobre uno de los archivos pertenecientes a la
Orden de Jesús, de gran importancia por
el rango de fechas que viene a cubrir, entre 1676 y 1767, un período de tiempo
hasta ahora casi vacío en lo que se refiere al estudio de las tarifas postales
en España. Aunque la correspondencia allí atesorada no tiene como destino el
objeto de nuestro estudio, conviene resaltar los datos allí publicados porque
muestran, y demuestran, que hasta 1716 se produjo un cambio importante que
permite evidenciar una transición a la hora de tarificar las cartas en los
diversos oficios de correo españoles.
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| Anotaciones de Porteo en la Correspondencia Interior, 1554-1749. |
Del total de las 187 cartas presentadas en dicho artículo, se pone de relieve que a pesar de tener éstas diferentes puntos de
origen compartiendo el mismo destino de forma mayoritaria, son 168 cartas las
que presentan un porte de 8 maravedíes. A su vez, un segundo grupo compuesto
por 19 sobrescritos muestran un porte de 12 maravedíes como tasa empleada por
su envío, y como hecho más relevante ninguna carta que presente un porte de
medio real que atestigüe el empleo de la tarifa de costumbre que viene siendo
la práctica habitual desde muchos años atrás. Es importante dejar de manifiesto que el factor
distancia para el cálculo de la tasa sigue siendo totalmente irrelevante ya que
como vemos se emplea el mismo importe por el envío de una carta que tenga su
origen en Granada o Sevilla, distantes al destino final en más de 1.000
kilómetros, que un sobrescrito con origen en San Sebastián o Pamplona y que
solamente recorren 50 o 89 kilómetros respectivamente hasta llegar al mismo
destino.
Por otra parte, se continua manteniendo la costumbre
de escribir el porte en el ángulo inferior izquierdo del sobrescrito, sin
embargo, comienzan a aparecer cartas que muestran en dicha anotación una grafía
diferente a la empleada a la hora de escribir la persona y destino a quien van
dirigidas. Este hecho es de gran relevancia ya que son 2 las grafías e incluso
tintas diferentes las empleadas en un mismo efecto postal, lo cual indica que
además del remitente otra persona manipuló el sobrescrito pudiendo ser cualquier
empleado de alguno de los Oficios postales que intervinieron en el transporte
de la correspondencia, considerando como más plausible se produjese en la Caxa
de origen por tener estas cartas una anotación de encaminamiento. A pesar de no ser cartas dirigidas a Madrid
consideramos este último factor de gran transcendencia, por lo cual hemos
decidido ilustrarlo para dejar constancia de dicho precedente para la Historia
Postal.
1702, 3 de junio. Carta circulada entre los
colegios jesuitas de Villagarcía de Campos y Loyola.
Porte manuscrito por
persona ajena el remitente: Ocho ms,
(8 maravedíes) como muestra la diferente grafía para la anotación de porte
empleada en la cubierta. Fondo gráfico.
Además, estas anotaciones manuscritas señalarían un
carácter estrictamente postal puesto que aparte de la anotación implícita del
porte, también como hemos hecho referencia se indica de la misma forma el
encaminamiento que han de llevar los sobrescritos en el itinerario seguido por
éstos hacia su destino.
1703, 22 de marzo. Carta circulada entre los colegios jesuitas de Palencia y Loyola.
Anotaciones de porte manuscritas: Ocho
ms, (8 maravedíes), y de encaminamiento: Por Vitoria, que indicarían en este caso que fueron realizadas en
origen por persona que consideraríamos perteneciente al servicio postal de la
época. Fondo gráfico.
1703, 28 de abril. Carta circulada entre los colegios jesuitas de Palencia y Loyola.
Anotaciones de porte manuscritas: Doze
ms, (12 maravedíes), y de encaminamiento: Por Vitoria, que indicarían en este caso que fueron realizadas en
origen por persona que consideraríamos perteneciente al servicio postal de la
época. Fondo gráfico.
1703, 28 de abril. Carta circulada entre los colegios jesuitas de Palencia y Loyola.
Anotaciones de porte manuscritas: Doze
ms, (12 maravedíes), y de encaminamiento: Por Vitoria, que indicarían en este caso que fueron realizadas en
origen por persona que consideraríamos perteneciente al servicio postal de la
época. Fondo gráfico.
Esta reducción en el porte de las tasas manuscritas,
que se produce de forma generalizada a partir del último tercio del siglo XVII,
observada en los varios fondos gráficos de correspondencia consultados, parece
ser una práctica extendida que ocurre de forma simultánea en los Oficios de
Correo de España, una retrocesión de la tasa aplicada que indicaría que el
porte de la carta sencilla pasa, o ha pasado, a ser de 8 maravedíes en lugar
del medio real de la tarifa de costumbre, aunque éste último importe se siguió
empleando, cierto que de forma mucho más esporádica, en el porteo y tasación de
la correspondencia.
No se debe de olvidar que hasta el 1 de enero de 1717
los Oficios de Correo eran gestionados en régimen de arriendo, con
posterioridad se continuó con la misma práctica debido a intereses financieros
de la propia Corona, siendo los Correos Mayores de cada uno de ellos los
responsables directos de la correspondencia que de ellos nacía y privativo de
éstos el indicar el porte a las cartas, rectificar o señalar aquellos aspectos
postales que considerasen necesarios para su servicio, sin olvidar que lo que
se perseguía en cada uno de ellos era hacer negoció con la correspondencia
gestionada, por tanto, a mayor correspondencia mayor ganancia.
FUENTES BIBLIOGRAFICAS CONSULTADAS:
-. Anotaciones
de Porteo en la Correspondencia Interior, 1554-1749. Carlos Celles Aníbarro
y José Luis Guzmán González. Academvs nº14, noviembre 2010.
NOTA: Las imágenes mostradas pueden proceder de catálogos
de subastas, de recursos gráficos que se encuentran de forma libre en la web o
fondos gráficos de imágenes de colecciones de amigos, aunque he cuidado de
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