En 1754 Don Ricardo Wall sucedió en el
cargo de Superintendente General de Correos y Postas a Don José de Carvajal y
Lancaster, continuando las reformas del Ramo de Correos que éste había
emprendido, nombro a Don Diego Nangle como Juez Administrador General de la
Renta de Correos y posteriormente a Don Pedro Rodríguez de Campomanes Asesor
del Juzgado de la Renta de Correos y Postas.
Como ya hemos visto, hacia 1756 vemos
aparecer nuevas marcas postales que vienen a sustituir a las hasta entonces en
uso, ello es el resultado de una primera reordenación postal que divide la
península en regiones de tarifa, quedando así perfectamente ligados los aspectos
geográficos y económicos en el correo. Importante hecho que resulta evidente
pensar que alguno de los máximos responsables de la Renta debió de disponer u
ordenar, más si a esto unimos que precisamente es en 1756 cuando se conocen
tarifas para ser aplicadas en algunas de las más importantes Caxas Principales
con los portes a cobrar en éstas de la correspondencia procedente del resto de
regiones y del extranjero, no solo como las anteriores que se limitaban a
detallar los portes a cobrar en el Oficio Central de Madrid. Para dar por buena
esta reflexión o hipótesis se deben conocer, y relativo a este caso, varias
tarifas que se utilizaran a partir de 1756 de las cuales al día de hoy
conocemos las siguientes:
- 1ª Tarifa de 25 de mayo de 1756, publicada en los Anales de las Ordenanzas de Correos de España para la Caxa de Cádiz y sus agregadas, tanto para el correo del interior como el internacional.
- 2ª Tarifa de 13 de noviembre de 1756, para el correo internacional para el cobro de los portes en el Oficio de Correo Mayor de la Ciudad de Barcelona, y en todas las demás del Principado de Cataluña, subastada el día 6 de noviembre de 2012 por Subastas de Barcelona.
- 3ª Tarifa de 21 de diciembre de 1756, para el correo del interior en la Principal de Pamplona y sus agregadas, publicada por Luis Mª María Royo en su Historia Postal de Navarra (Discursos Académicos IV).
- 4ª Tarifa de 26 de enero de 1757, para el correo internacional (”cartas de fuera de España”) para la misma Principal de Pamplona y agregadas detalladas en la obra del párrafo anterior.
- 5ª Tarifa de 20 de julio de 1760, para el correo del interior e internacional que se aplicará en la Caxa de Sevilla dada en la Instrucción de la Nueva Planta de Correos de la Ciudad de Sevilla.
- 6º Tarifa de junio de 1762, publicada en los Anales de las Ordenanzas de Correos de España para el correo en las Islas Canarias.
Por tanto podemos deducir que alguna
Autoridad postal ordenó la creación de estas improntas con la finalidad
concreta de que se remitieran a las Caxas de las diferentes regiones postales
nuevas tarifas de conformidad con el Real decreto de 7 de diciembre de 1716.
Con esta indocumentada reforma también se formalizará finalmente la evolución
que viene efectuándose desde 1717 erradicándose del sistema postal español las
antiguas costumbres que venían padeciendo los responsables de los diferentes
Oficios de Correo durante la primera mitad del siglo XVIII, sirva como ejemplo
de ello que desde prácticamente 1756 dejan los remitentes de escribir ellos
mismos los portes, a la vez se implantan definitivamente los cuartos como la
moneda de porte aplicada a la correspondencia interior y desaparecen las
monedas provinciales, (tarjas y dineros) que eran empleadas en los portes de
las cartas circuladas dentro de los Reinos de Navarra, Aragón y Principado de
Cataluña.
La correspondencia llegada hasta nuestros
días desde 1756 hasta el 30 de agosto de 1779 refleja que fueron 19 las
regiones postales creadas donde se agruparon los Oficios de Correo, a saber:
AFRICA, ANDALUCIA ALTA, ANDALUCIA BAXA, ARAGON, ASTURIAS, BURGOS, CANARIAS,
CASTILLA LA NUEVA (que englobó la Caxa General de Madrid), CASTILLA LA VIEJA,
CATALUÑA, ESTREMADURA, GALICIA, LEON, MALLORCA, MONTAÑAS DE SANTANDER, MURCIA,
NAVARRA, VALENCIA y VIZCAYA. Todos los Oficios de Correo con categoría de Caxa
Principal debieron de recibir avisos desde las Autoridades de la Renta sobre
los cambios que se producirían con el cambio de los cuños, una transformación
que afectaría evidentemente a las tarifas en uso, sino a todas sí a un conjunto
de ellas.
Recordamos que uno de los cambios más
importantes de la nueva reordenación postal afectó directamente a las Caxas de
Talavera de la Reina, Oropesa y Almaraz, que como hemos visto en la tarifa
empleada por Blas Alonso de Arce se encontraban integrados hasta 1755 en la
zona de tarifa de ambas Castillas pasarán a utilizar el Sello ESTREMADVRA,
pasando sus correspondencias sencillas a costar en el caso concreto de Madrid
16 maravedíes, 4 cuartos, en lugar de los 12 maravedíes que se venían aplicando.
También se vieron afectadas las Caxas de La Rioja que pasaron a incorporarse al
Sello VIZCAYA, aumentando así los portes de su correspondencia cuando ésta
tenía como destino Madrid[1].
Aparece por primera vez el Sello LEON, el cual integra en su zona de tarifa
importantes Caxas castellanas como Salamanca, Palencia, Zamora, Benavente,
etc., que ya se incluía como una región de tarifa diferente a ambas Castilla en
la tarifa publicada por Alonso de Arce pero que a partir de 1756 es región de
tarifa con Sello propio, pasando sus correspondencias a tasarse en Madrid con
importes de 16, 24 y 32 maravedíes respectivamente la carta sencilla, la doble
y la onza de paquete.
Como se ha evidenciado, el cambio producido
en los cuños de origen a partir de 1756 trajo consigo una reforma en las
tarifas, una transformación de la cual son muy escasos los tarifarios llegados
hasta nuestros días por lo que, a falta de la aparición de los mismos, se hace
necesario para poder llegar a conocerlos estudiar los portes aplicados en
elevados volúmenes de correspondencia que tuvieran como destino una Caxa
Principal, o poblaciones dependientes de ella. En esta sección dentro del
capítulo dedicado a las Tarifas Postales españolas vamos a contribuir al
conocimiento de parte de las tarifas que fueron aplicadas en algunas Caxas
Principales hasta ahora desconocidos, con la esperanza de que en el futuro se
pueda llegar a culminar con nuevos hallazgos.
[1] Según el tarifario aplicado y
publicado por Alonso de Arce en 1736 las cartas de La Rioja pagaban en Madrid
16 maravedíes la sencilla, 24 la doble y 32 la onza respectivamente mientras
que a las llegadas desde Vizcaya se las aplicaban 18, 28 y 42 maravedíes en los
mismos escalones de peso.
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